55| Las vueltas del destino.
Las manos de Caleb sudaban con intensidad, así que se limpió las palmas en el pantalón mientras esperaba en la incómoda silla del doctor.
Harry estaba de pie en la ventana, le estaba dando su espacio, pero estaba lo suficientemente cerca como para que Caleb se sintiera acompañado.
— ¿Y si sale negativa? — dijo y el pelinegro se acercó a él y se sentó a su lado, luego lo rodeó con el largo brazo y lo apretó contra su cálido cuerpo.
— Sea lo que sea, yo estoy contigo — Caleb sintió que se le c