El avión aterrizó en silencio bajo el cielo gris de Madrid.
Valeria observaba por la ventanilla mientras el aeropuerto se acercaba lentamente.
Todo parecía normal.
Demasiado normal.
—¿Segura de que esto es buena idea? —preguntó Santiago desde el asiento de al lado.
Valeria no apartó la mirada de la pista.
—No.
Adrián, sentado frente a ellos, cerró el portátil.
—Pero es la única que tenemos.
Desde que Sofía llamó, todo había cambiado.
Los tres sabían que cruzar el océano significaba entrar en t