—¿Has vuelto a visitar Bilahl?— dijo finalmente Tabar como si hubiese oído sus silenciosas plegarias.
—No. He estado más preocupada por los campesinos de las afueras. Han perdido muchas manos para trabajar con la guerra. Además los cultivos han sido escasos. — Zarah se preguntó si a su esposo realmente le interesaban esas cuestiones. Sabía que no todos los reyes eran tiranos, pero también sabía que los reyes solían ser hombres lo suficientemente estúpidos o egoístas para no interesarse en las