UNA LARGA NOCHE
Zarah descansaba sumergida en la bañera. El agua cálida mezclada con aceites curativos generaba un cosquilleo relajante en su piel. Trataba de mantenerse ocupada, vagando por la ciudad, visitando a los campesinos en las afueras de la fortaleza para asegurarse que tuvieran lo necesario para pasar el crudo invierno que se avecinaba. Evitaba cruzarse con Tabar a toda costa. No deseaba someterse otra vez a esas emociones confusas. Se resistía a esa parte de ella que deseaba tenerlo cerca. No era sól