—No me agrada... Mas bien me molesta la forma en que te mira.
Zarah se sintió desconcertada ante las palabras de Tabar. No había notado ninguna expresión de rechazo o desagrado en el rostro de Nayla. Frunció el ceño, decepcionada de haber dado una mala impresión a la joven.
—¿Cómo me mira? Creí que le caía relativamente bien... ¿Crees que en realidad este incómoda siendo mi doncella? Tal vez...
Tabar no pudo evitar interrumpir aquella inocente respuesta de su esposa con una estruendosa carca