CAPÍTULO 38

Estaba descansando en la cabaña y de repente comenzó a sentir como su vientre se ponía duro y las contracciones comenzaban. Eran muy dolorosas y sentía que el bebé venía en camino. Comenzó a pujar y luego de unos minutos de mucho dolor que parecieron eternos pudo ver un charco de sangre y agua en el suelo. El bebé asomó su cabeza y con un empujón más, salió.

Era un monstruo. De su boca asomaban dos pares de colmillos y el pelaje cubría algunas partes de su cuerpo, que est

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