Dmitriy se dirigió a la habitación, al ingresar lo primero que notó fue que la intensidad de la luz era baja, ajustó la puerta y sonrío, se retiró el saco, zafó el nudo de la corbata y luego arrebató su camisa; moría de ganas por sentir a su amada, y sabía que aquella noche no estaba hecha para dormir.
—Estoy aquí cariño —Irina con un tono de voz suave lo llamó.
Dmitriy sacó la punta de la lengua y lamió los labios; al escuchar la voz de Irina que provenía desde el interior del baño comprendi