Dmitriy se encontraba en el auto, impaciente ante la demora de Irina, la puerta se abrió y ella subió, el perfume hizo que él abriera sus ojos y levantara la mirada. El aroma se impregnó en sus fosas nasales de forma inesperada.
—Ya que me has arrebatado de todas mis pertenencias por lo menos podrías tener la amabilidad de facilitarme un poco de dinero, así poder comprar ropa que se encuentre a gusto con tus expectativas y al mismo tiempo que me haga sentir cómoda, adicional que no llame la ate