Cap. 35
Pov Lilian
Entrar en el despacho es como entrar a la boca del lobo, en cuanto salgo de la habitación los guardias me vigilan. Intento no verme sospechosa. Aunque ya me veo sospechosa al ir voluntariamente al despacho de Alonso.
Mi mano tiembla mientras toco la puerta del despacho. La voz del otro lado se escucha, pero no tienen la calidez de la voz de Alonso, suena fría como si estuviera enfadado. Empujo levemente la puerta y con las piernas temblorosas entro.
Alonso habla con alguien por teléfono, parece enfadado. Pero en cuanto me mira su mirada se suaviza y muestra una sonrisa.
Alonzo deja el teléfono sobre el escritorio sin quitarme los ojos de encima. Esa sonrisa… es peligrosa. No porque sea cálida, sino porque parece que ya me ganó antes de empezar.
—Vaya, vaya… — murmura, recargando el cuerpo en el respaldo de su silla. — Pero que hace un ángel ante mis ojos.
Su halago solo provoca que me tiña de rojo, la mirada de Alonso me escanea constantemente, me siento como un animal que