Punto de vista de Claire
La pantalla del televisor de mi sala era enorme, de alta definición, y en ese momento transmitía mi propia ejecución.
Estaba sentada al borde de mi lujoso y carísimo sofá de terciopelo, con una copa de Pinot Grigio medio vacía apretada en mi mano temblorosa. Mi apartamento en SoHo —el que mi madre había avalado antes de dejar de contestar mis llamadas— era un desastre.
La ropa estaba esparcida por el suelo, las maletas a medio empacar estaban abiertas como heridas abier