Punto de vista de Elena
Mason se estremeció como si le hubiera clavado un cuchillo en las costillas. Respiró hondo, con dificultad y entrecortadamente.
"Soy un monstruo", susurró, mirándome de reojo. "Sé lo que hice. Sé de qué te acusé. Entré en pánico, Elena. Miré la orden judicial, vi su nombre y, por un instante ciego y aterrador, pensé que te había perdido antes incluso de tenerte. Tenía tanto miedo de volver a ser un peón que dejé de pensar".
"No dejaste de pensar", lo corregí con frialdad