Punto de vista de Mason
Gemma entró en la tienda con dos vasos de papel humeantes. Se quedó paralizada, observando el rostro pálido de Barnaby y el aura oscura y vibrante de violencia que emanaba de mis hombros.
—¿Está... todo bien? —preguntó Gemma con timidez, con su cabello rojo y rizado húmedo por la lluvia.
Al instante, disimulé mi expresión, ocultando al monstruo que me atormentaba. Guardé el teléfono en el bolsillo.
—Todo está bien, Gemma —dije, recuperando mi tono cortés habitual—. Barna