Punto de vista de Elena
El descenso al sueño no fue un suave desvanecimiento de la luz. Más bien, fue una zambullida en aguas profundas y heladas, que me arrastró hacia la arquitectura de mi propio subconsciente.
Al principio, solo se oía el tictac de un reloj.
Tic. Tic. Tic.
El ritmo era idéntico al del pesado reloj de bolsillo de latón que mi abuelo solía dejarme sostener. Resonaba en un espacio sin paredes, un vasto y resonante vacío de un blanco puro.
Estaba de pie sobre un suelo de obsidia