Capítulo 8
Pero Isabel, después de tantos años viviendo a expensas de mi padre, no sabía hacer nada por su propia cuenta.

Además, Fiona necesitaba unos cien mil para su tratamiento. Sin más opciones, Isabel tuvo que recurrir a sus viejos amantes de juventud.

En esos años, se metió con varios hombres casados, confiada en su belleza. Y ahora, cuando pedía ayuda, solo recibía humillaciones y desprecio de sus esposas.

Al final, no solo no consiguió el dinero, sino que casi termina siendo víctima de la trata d
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