Capítulo 91. La tormenta.
En vista de la delicadeza del tema, Christian decidió llevarse a Adrian hacia una terraza privada para continuar la conversación. Sin otros oídos que los escucharan.
—Aquí estaremos tranquilos, sin interrupciones de ningún tipo.
—¿Tan complejo es lo que piensas decirme?
Christian sonrió mientras encendía un puro y estiraba la espalda de cara al hermoso cielo estrellado que se mostraba ante ellos.
—Voy a serte sincero, Adrian, y directo, porque eso me ha ayudado mucho en los negocios.
—Igual en