Capítulo 52. Una invitada inesperada.
Una lluvia de burbuja sorprendió a los novios a la salida de la iglesia, se detuvieron un rato a recibir las felicitaciones de los asistentes a la ceremonia y a tomarse un par de fotos, después subieron a la limusina que los llevaría al banquete de novio en el hotel Di Leone de la ciudad.
―Rosi ―dijo Carlos mientras el vehículo transitaba por las concurridas calles de la ciudad de Nueva York ―quiero agradecerte la confianza que has depositado en mí al casarte conmigo y quiero decirte que no te