Capítulo 41. Una decisión y muchas promesas
Anna durmió plácidamente toda la noche, a pesar de las luces que se encendían con regularidad y del ruido de las máquinas de la unidad de cuidados intensivos, su cuerpo sentía la presencia de Marcos a su lado, su mano encima de la suya, le brindó el consuelo y la seguridad que no sentía desde hacía mucho tiempo.
Sus ojos se abrieron y se encontraron con los de Marcos que la miraban con intensidad, como si no pudiese creer que después de todo lo ocurrido ella estuviera allí.
―Buenos días, Marcos