Capítulo 29. El reencuentro y una oferta generosa
El timbre de la puerta sonó, Elena se iba a levantar para abrir la puerta, sus hijas habían salido a buscar trabajo y estaba sola con Anna. Su sobrina de inmediato se levantó también.
―No te levantes, tía, yo abro ―le dijo Anna.
Anna abrió la puerta y se encontró frente a frente con Pía.
―Hola, Anna.
―Pía...
―¿Puedo pasar? ―preguntó su suegra
―Por supuesto ―respondió Anna haciéndose a un lado.
Pía entró y saludo a Elena antes de tomar asiento en el sofá.
―¿Sabes algo de mi hija? ¿Cómo está? ―pr