Punto de vista de Camille
—Neurix Technologies —dijo Victoria, deslizando el portafolio sobre su escritorio—. Veintisiete empleados, tecnología prometedora de interfaz neural, actualmente se encuentran considerando ofertas de adquisición.
—¿Y? —pregunté, esperando la trampa. Con Victoria, siempre había una trampa.
—Y tú te encargarás de la adquisición —se recostó con una expresión impenetrable—. Sola.
Mi corazón dio un vuelco. Tras ocho meses siguiendo a Victoria en Kane Industries, esa sería mi primera prueba real.
—¿Cuál es su valoración?
—Piden noventa millones, pero valen sesenta y cinco, como mucho. Yo los quiero por cincuenta.
—¿Cuándo comienzan las negociaciones?
—En dos horas. La reunión está fijada para las once, en nuestras oficinas del centro.
Levanté la cabeza de golpe. —¿Hoy? ¿Me das dos horas para prepararme?
Una pequeña y fría sonrisa curvó sus labios. —En los negocios, las oportunidades rara vez se anuncian con semanas de antelación. Además, ya has tenido ocho meses par