Punto de vista de Rose
—Has estado distante últimamente —dije, removiendo mi café con precisión ensayada. Tres giros en sentido horario, ni más ni menos. La luz de la mañana entraba por las ventanas del penthouse de Stefan, ahora era nuestro penthouse, aunque conservaba mi propio apartamento por cuidar las apariencias.
Habían pasado ocho meses desde la “muerte” de Camille. Ocho meses cuidando a Stefan en su duelo, dándole el consuelo justo para mantenerlo dependiente sin dejar que sanara del todo. Era un equilibrio delicado, pero que había perfeccionado con años de manipulación sutil.
Stefan levantó la vista del periódico, con ojeras que delataban que pasó otra noche sin dormir.
—¿Yo? Perdona. El trabajo ha sido exigente —mintió. La empresa de su familia prácticamente se manejaba sola, poseía una fortuna generacional que sólo exigía su presencia en juntas y firmar algunos documentos.
No era eso lo que le quitaba el sueño, sino la culpa. Un regalo que le seguía dando.
—Me preocupo por t