169. Sombras a la orilla.
Sombras en la Orilla
Volvimos a avanzar por la playa. El auto que habíamos dejado abandonado literalmente se había quedado abandonado; habíamos sacado todo lo que habíamos podido de él para no dejar ni un solo rastro de nuestra existencia y luego lo habíamos abandonado. Estábamos dejando atrás cada pequeña pista que podía indicar que seguíamos ahí, pero el ambiente se había puesto bastante tenso.
Yo, sinceramente, no sabía cómo iba la relación de mi hermano con Samuel. Evidentemente no eran sol