Cap. 55: Levántate y pelea. No por orgullo. Por amor.
Apenas la puerta se cerró, April se quedó inmóvil, con la espalda rígida y la respiración contenida. Apoyó la frente contra la madera, como si esa barrera fuera lo único que aún la sostenía en pie. Los latidos le golpeaban el pecho, las sienes, cada rincón del cuerpo que hasta segundos antes había sido pura furia. Ahora solo quedaba el temblor. La desolación.
Sus piernas flaquearon. Se dejó caer lentamente hasta el suelo, sin preocuparse por el frío, por la dignidad o por las lágrimas que le ar