Cap. 35: Cena con dobles intenciones.
El vestido de Megan Crawford era un espectáculo. Azul zafiro, de seda francesa, con una caída impecable que se deslizaba sobre su figura como una segunda piel. Cada detalle de su maquillaje estaba diseñado para impactar. Brillos sutiles, labios carmesí y ese toque exacto de sombra que intensificaba su mirada.
Se contempló en el espejo largo del vestidor, girando sobre sí misma, mientras el eco de sus propias palabras aún flotaba en el aire del dormitorio.
—Esos resultados no pueden salir positi