Cap. 234: Una esposa fugitiva. Un abogado prohibido.
Ella le mostró el papel. Él lo leyó rápido, y su mandíbula se tensó.
—Esto confirma lo que sospechaba… —murmuró—. Nos están siguiendo, Aria.
Ella tragó saliva, sintiendo que las miradas se clavaban en su nuca.
—¿Crees que sea una trampa?
—Puede ser. O puede que tengamos un aliado… —respondió él, tomándola por la cintura para abrirse paso entre la multitud—. De cualquier forma, debemos movernos rápido y con cuidado.
Axel esperó a que Aria subiera a la camioneta antes de dar la vuelta y tomar el a