Cap. 18: Me aseguraré de que sea una noche inolvidable.
El despacho de Emir Al-Fayed exudaba lujo y poder, con ventanales enormes que ofrecían una vista imponente de la ciudad. No era un hombre que hiciera negocios con cualquiera, y mucho menos uno que perdiera el tiempo.
Sentado tras su escritorio, Al-Fayed los observó con una sonrisa astuta, como si ya supiera el desenlace antes de comenzar.
—Señor Montgomery —dijo con calma, entrelazando los dedos sobre la mesa—, le preguntaré directamente. ¿Está dispuesto a trabajar con su competencia?
April man