—Mami, ¿adónde fuiste anoche? ¿Por qué apagaste el teléfono? —la voz infantil de la niña resonó.
Sylvia respondió:
—Mami estaba en la casa de un amigo para encargarse de algunas cosas. Mi teléfono se apagó automáticamente porque se quedó sin batería.
—¿En serio?
—De verdad —dijo con una sonrisa.
Isabel inmediatamente suspiró aliviada al ver que la sonrisa de Sylvia era real. Sin embargo, frunció el ceño y dijo:
—Que no se repita, ya no puedes apagar tu teléfono. Liam y yo pensamos qu