Kate sentía que ya estaba sobre pensando demasiado las cosas de su hijo y sus futuras relaciones, así que decidió mejor intentar apartar esos pensamientos y concentrarse en ayudar con la casa.
—¡Mamá! —Hablando de su hijo, él estaba bajando por las escaleras ahogando un bostezo. —¿Por qué no me despertaste antes? La tía Marie dijo que me haría más de esas galletas con chispas de chocolate.— hizo una mueca, frotándose los ojos para borrar los rastros de sueño.
—Son las diez de la mañana, mi vid