—No vine aquí a pelear contigo, David Hans Vogelsberg. Solo quiero hablar. Solo eso.
David lo miro desconfiado, pero final mente encogió los hombros, como si ni si quiera le importa en lo más mínimo, y fue a sentarse a su escritorio, invitando lo a que se sentara también en la silla frente a este.
Ethan volvió a suspirar antes de marchar a sentar se frente al hombre que más odiaba en el mundo, dispuesto a comenzar de una buena vez la que tenía pinta de ser la conversación más difícil de toda s