La transfusión no tardó mucho, a diferencia de la larga y tortuosa espera para encontrar un donante o para que Chuck llegara a la ciudad, y pronto un doctor salió a decirles que la vida de Iris estaba fuera de peligro, aunque todavía no estaba consciente y probablemente pasaría unos días o semanas más en coma.
Para Ethan y Kate, que habían temido perder por completo a su adorada hija, esa noticia fue maravillosa, por más que implicara que su niña lastimosamente tendría que estar algún tiempo