LEÓNIDAS
—No quería armar un escándalo, yo ni siquiera sabía que estabas ahí, te das cuenta que no sabes nada el uno del otro.
—Sé que eres un prepotente del demonio— subimos las escaleras directo a la habitación— te dije que me iba a superar… ¿Crees que así puedo hacerlo?— me tira la puerta en la cara— te interpones en mi camino como quieres..
La discusión, los gritos siguen, las llamadas de los inversionistas igual y me estoy volviendo loco, odio cuando alguien que no soy yo tiene razón y L