LEÓNIDAS
—Pues si lo sabes entonces quítate.
Se gana un pellizco en el trasero y yo un jalón de orejas que no es por exagerar pero casi me la arranca, Luciana se pone de pie visiblemente agitada y fastidiada pero no tanto como yo porque al parecer cada cosa que hago no sirve para nada, sobre todo cuando me pregunta que fue todo ese show.
—Creí que estarías de acuerdo, ella no debió meterse en nuestros asuntos.
—Ella y cualquiera se mete en nuestros negocios porque así lo permites tu.
—¿Nego