Al día siguiente.
Kate entró en la habitación de Bryce, estaban quedándose en una vieja casa abandonada de Roseville, donde nadie podía encontrarlos, ni sospechaban que estaban ahí.
Kate odiaba ese lugar, pero entre lo que cabe, no era el peor lugar en el que había estado.
Se acercó a su padre, sentado en un sillón, Bryce solía quedarse mirando a la nada por mucho tiempo, a veces reía solo, o hablaba con Marbella. Kate no soportaba eso, y se limitaba a alejarse e ignorarlo.
Pensaba que luego