Salieron del hospital, Clyde abrazó a Celestia, la llenaba de besos y mimos, estaban felices, era como si les hubiesen devuelto la felicidad, era como si de nuevo se sintieran vivos.
Marbella estaba con ellos, Lugh no tardó en llegar.
—¿Qué fue lo que pasó?
—Nuestro pequeño nieto está bien, pero, debemos ir al consultorio de la otra ginecóloga, debemos demandarla.
Clyde estuvo de acuerdo, decidieron ir ahí.
Cuando Lugh se enteró de lo que pasó, sintió una rabia que lo inundaba.
Al llegar a