Elena también volteó a verla, sentía tanto odio contra ella.
—¿Qué quieres aquí? ¿Acaso no ves que sales sobrando? Denzel está a mi lado, me prefiere a mí.
Magnolia esbozó una sonrisa.
—Acabo de escuchar cómo te envía al mismo infierno, mujer, así que deja tu aire de grandeza, y vete de esta casa, porque esto le pertenece a mi hijo.
Elena la mirò con rabia.
—Buena jugada, embarazarte para amarrar a un hombre, veamos cuanto te dura.
—Bueno, no soy yo la que vino a rogar por un poco de amor,