Magnolia caminaba por la orilla de la playa, miraba el cielo oscuro, las estrellas brillaban.
—¿Y qué quieres, Denzel?
Él la miró, aclaró su garganta.
—¿Por qué bailabas con Eric? ¿Qué, te gusta?
Ella le miró intrigada, frunció el ceño.
—¿Y qué te importa si me gusta? En realidad, es un hombre apuesto, seguro de que cualquier chica estaría encantada de estar con él.
Denzel no esperaba esas palabras, estaba acostumbrado a que Magnolia tenía ojos solo para él, verla pensando en otro hirió su