Los ojos de Bryce se volvieron pequeños, escudriñó a la mujer muy bien, tratando de indagar sobre si mentía o no.
«Sé cómo es la sucia Vanessa Saint, una gran serpiente, capaz de lo que sea con tal de salvarse a sí misma», pensó
Se acercó a ella, la mujer le miraba intrigada, asustada al mismo tiempo.
—¡¿Quién eres?! ¿Qué quieres de mí?
—¿No me recuerdas, querida? ¿De verdad? ¿O solo finges usando tu descaro? Siempre solías hacerlo.
La mujer negó.
—¡No recuerdo quién eres! ¿De verdad te co