Bryce intentó volver a llamar, maldijo entre dientes.
Su amigo, que siempre fue su cómplice, y conocía sus más letales secretos, le miró.
—¿De verdad te arrepentirás de dejar a la pobre Cory plantada en el altar?
—De lo único que me arrepiento es de que Marbella haya huido de mí, Cory solo es un puente que me sigue llevando a Marbella, me maldigo por haberlo quemado, necesito volver a Marbella.
—¿Y para qué llamas a Cory?
—Quiero que ella me acerque a Marbella, sé que Cory es adicta a mí, e