Dylan Blyth miró a la mujer con estupor, luego asintió.
—Te salvaré.
El hombre le pidió que lo siguiera, caminaron, pero notó que ella estaba muy asustada.
Al llegar al área de maternal, el señor Blyth exigió que su hijo fuera entregado a él. Los ojos de las enfermeras le miraron asustados.
—Necesita una alta médica, señor, debe esperar al pediatra.
—¡No necesito nada! Soy el padre del niño, puedo llevármelo si quiero, para eso tengo derechos.
Las enfermeras se asustaron ante su tono de vo