Lugh se quedó dónde estaba, observó a la mujer que saludaba a muchas personas, luego la vio bailar una balada suave al lado de Constantine Backer.
Ese hecho le causó escalofríos, la sola idea de perder la empresa que su abuelo tanto se esforzó en crear, le hizo sentir miserable.
«Esta mujer, quiere jugar con fuego, mejor será que tenga piel de agua, o se va a quemar», pensó.
La canción terminó, Marbella estuvo por llegar a una mesa, donde ya la esperaba el señor Duncan, cuando sintió que una