Marina.
La opresión en el pecho no me dejaba en paz. Había estado sintiéndolo desde un momento atrás, por ello decidí entrar al baño y poder respirar.
Me sostuve del lavabo, dando respiraciones profundas, metiéndome en la cabeza que todo estaba bien, mis bebés debían estarlo. No podría significar que corrían peligro. Me negué a creerlo de esa forma, así que remojé mi cara, amarré mi cabello y me mentalicé en que nada podría ir mal.
Aunque la sensación de ser atravesada por una estaca no se fue