George.
El sol golpeó mi cara al salir, mirando desde desde la parte trasera del yate la playa que tengo frente a mis ojos.
Respiré profundo recordando la forma en que he despertado estos días, con una mujer, la cual se acostumbró a no soltarme por las noches, ni en la llegada de la mañana.
A eso se le suma tener a dos bebés que con solo despertar ya están inquietos, quieren tocar todo, jugar con lo que encuentren y no descansan más que para comer. Esa había sido mi vida, entre cambios que s