Capítulo 64. Esto no puede estar pasando
Una vez que Adelaide despoja de sus calzados a Egil, él le extiende su mano y la lleva a su regazo. Pasea su nariz por su cabello mientras sus dedos largos recorren su brazo desnudo hasta llegar a su espalda. Abre la cremallera de su vestido lentamente y mete una de sus manos dentro de él hasta tomar uno de sus pechos.
Adelaide emite un gemido ahogado al sentir la manipulación de esa parte de su cuerpo tan sensibilizado por el té afrodisiaco. Egil aprovecha ese momento para bajar el escote de s