Más tarde Amelia fue a la habitación de Pedro a explicarle todo. Lo encontró acostado en su cama, le pareció extraño que lo hubiera hecho a esa hora.
—¿Papa te sientes mal?
—Solo me siento cansado. —Tenía el semblante serio y distante, Amelia en sus adentros no podía concebir que su padre estuviera enojado con ella.
Pensó:
—No puedo decirle toda la verdad, se angustiará mucho si se enterara de que he estado usurpando a Silvia, y peor aun si le digo que ella es la mujer de un mafioso.
Pedro sin