Bueno, es mejor que subas a tu cuarto, voy a buscarte ropa de dormir de un primo que viene de vez en cuando, creo que es de la misma talla que tú. —Ignacio sonrió y se acercó a ella.
—De haberlo sabido habría empacado ropa antes de venir a la casa de mi novia. —Amelia se sonrojó.
—¿Tu novia?
—Eso eres a partir de esta noche, y pronto serás mi prometida cuando te presente a todos con tu verdadera identidad. —Amelia sintió preocupación y agachó el rostro.
—¿Dije algo malo?
—Es que todo este tiem