Rosalía meneó la cabeza y regresó adentro, tenía la intención de decirle a Flavio que Mario había destruido su auto. Pero no lo vio por ninguna parte, Ignacio estaba con Serafín que lo llevó a un cuarto a curarse las heridas que tenía en la cara. Una de las trabajadoras de la casa le llevó una vasija con agua y la puso sobre la cómoda con una toalla. Ignacio agradeció y comenzó a lavarse la cara y los brazos.
—No sabe cuánta vergüenza me da por lo que mi sobrino le hizo.
—No se preocupe Serafí