Ignacio le agarró el mentón a Amelia y le dijo:
—Ahora que sé que puedo tenerte no dejaré que te apartes de mí, mañana te llevaré conmigo.
—No puedo regresar a tu casa ahora que sabes que no soy tu esposa.
—Tienes meses viviendo conmigo y no ha sido un problema para ti.
—Todos creían que Silvia era quién vivía en tu casa, ahora es distinto, tu familia no aceptará que una intrusa como yo viva con ustedes.
—No me importa lo que digan.
—Si hubieras escuchado a tu familia cuando te advirtieron