Mundo ficciónIniciar sesiónCuando ella subió a la habitación, Lupe la acompañó.
—¿Le preparo el baño?
—No hace falta Lupe, me duché en la clínica.
—Me alegra tanto que no haya perdido a su bebé, usted se veía tan mal esa noche. —Amelia cabizbaja agregó:
—Casi lo pierdo.
—El señor Ignacio estaba muy angustiado por usted. —Amelia movió su silla hasta







