Amelia y Fabiola llegaron a la pensión de Rita, la anciana, los primos de Amelia y los inquilinos salieron a su encuentro, maravillados porque ella estaba con vida.
Amelia se encontraba ahora en un mundo totalmente distinto al que había conocido hasta entonces, la gente que la rodeaba, la casa, los aromas, la sencillez con que todos vestían contrastaba con la casa y la familia de Ignacio.
Fabiola subió a su cuarto a empacar sus cosas. Sollozó de la impotencia que sentía, mientras empacaba su r