Diego llegó a la mansión, cuando entro vio a Caterina y notó rápidamente que Amelia tenía el rostro lleno de lágrimas, de inmediato le pasó por la mente que Caterina le había dicho la verdad, pero no imaginó cómo habían sucedido las cosas realmente y que Amelia lo había descubierto todo de la peor manera posible.
Con preocupación miró a Ignacio, este con sus ojos lo dijo todo, el mundo se le había venido encima con todo el peso de la mentira que se estaba construyendo. Aun así se acercó a ellos