Capítulo setenta y seis. Recuerdos del pasado
Las manos de Abdel temblaron y su corazón se encogió dentro de su pecho hasta el punto que creyó dejaría de latir.
“Querido Hasan.
El más querido y amado de mis tres hijos y quién menos supo valorar mi amor. Te amé tanto, que fui capaz de hacer todo por mantenerte en la línea de sucesión de tu padre y en este momento final de mi vida, no sé si hice lo correcto o debí dejar que el primer hijo de Abdel ocupara tu lugar.
Puedo adivinar la confusión en tu rostro mientras lees estas letras que lleva